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El retorno que puedes esperar

La idea en una frase
Lo que decide una compra no es si una empresa te gusta, sino el retorno anual que puedes esperar al precio de hoy; tú fijas cuánto te exiges.

Toda inversión compite con las demás por tu dinero, y la vara para compararlas es el retorno anual esperado: si esta empresa cumple lo previsto, ¿cuánto ganarías al año, en porcentaje, comprando a este precio? Ese número junta las dos preguntas de la primera lección en una sola: un negocio bueno pero caro ofrece un retorno pobre, y uno decente a buen precio puede ofrecer uno atractivo. Por eso el precio importa tanto: el mismo negocio ofrece más retorno cuanto más barato lo compres.

Aquí entra tu objetivo de rentabilidad. No existe un retorno "suficiente" universal: depende de lo que te exijas. Si tu listón es un 10 % anual, muchas empresas lo cruzan; si lo subes al 18 %, muy pocas, y esperas más a que caiga el precio. Fijar tu objetivo es fijar tu criterio de "barato": una empresa está en tu zona de compra cuando su retorno esperado supera tu listón. Subir el objetivo no cambia las empresas ni cuánto valen; cambia cuál consideras suficientemente barata hoy.

Un ejemplo

Una empresa que vale 100 € y esperas que dé 10 € al año te ofrece un 10 % de retorno si pagas 100. Si el precio cae y la compras a 80, ese mismo negocio te ofrece un 12,5 %: no ha mejorado la empresa, ha mejorado tu precio de entrada. Y si tu objetivo era el 12 %, a 100 € la descartas y a 80 € entra en tu radar. El negocio es el mismo; lo que decide es precio contra objetivo.

En Munger lo verás así

En Hoy, el radar ordena las empresas por su retorno anual esperado, y el chip de objetivo (10/12/15/18 %) marca cuáles están en tu zona de compra. Cambia el objetivo y verás cómo se recolorea el criterio, sin cambiar las empresas.

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